¿Qué vale un voto católico?

Los cristianos tenemos definidas nuestras opciones electorales tanto por la izquierda como por la derecha y el centro. Sin embargo, una característica común a todos nosotros es que supeditamos los principios cristianos a los intereses mundanos. ¿Como podremos votar en conciencia si no damos un valiente paso adelante?

Hay muchas similitudes entre la retención de un votante y la retención de un cliente. El político, como el vendedor, tiene que decidir qué característica diferencial ofrece al votante para que se incline por su oferta.

A partir de ahí, tiene que procurar que el citado votante (cliente) esté mucho tiempo vinculado con su idea, pues solo logrando esto conseguirá maximizar la relación. Eso sí, esta deberá ser una en la que ganen ambos, de lo contrario estará condenada al fracaso más pronto que tarde.

Criterios cristianos

Ya en su día el Obispo de San Sebastián, Monseñor Munilla, dijo que no existía en el ámbito nacional un partido al que pudieran votar los católicos. También el juez inhabilitado  Ferrín Calamita sostenía esta afirmación, tras ser perseguido al intentar velar por los intereses de una menor que quería adoptar una pareja de lesbianas, ahora divorciada.

En distintos estamentos vemos personas que se mantienen firmes y no están dispuestos a contribuir con su voto a la extinción de los valores cristianos sobre los que se han construido la civilización occidental. A menudo me cuestiono los razonamientos que yo mismo daba, no hace tanto, en el post “Voto útil, voto inútil” (leer aquí) y que se han ido diluyendo a medida que he ido comprobando la deriva socialdemócrata del partido que estaba llamado a velar por los valores cristianos en España (aunque cristianos los hay en todos los partidos).

En lugar de velar por los principios esenciales de una gran mayoría de sus votantes, pensando que no hay alternativa posible y que el voto católico conservador es un voto cautivo – el votante es un rehén-, han ido desarrollando la semilla de la ingeniería social sembrada por Zapatero. Deben tener muy asumido que el voto católico no los abandonará, y ahora van a por el voto de las unas minorías cuyos postulados empiezan a cansar a los ciudadanos que no se dejan adoctrinar.

Tipos de votantes

El tipo de votante ideal es el votante apóstol. Este votante está muy comprometido con los postulados del partido que vota, es incondicional y lo va a apoyar sin fisuras en cualquier foro.

Es complicado coincidir al cien por cien con los postulados de cualquier partido hoy en día, ya que las grandes uniones para tener fuerza y posibilidades de gobernar, hacen que coexistan muchas tendencias bajo la misma formación…a veces demasiadas.

Hoy los únicos apóstoles en la política son los políticos. Cada vez hay menos (o son menos visibles) con vocación de servicio y coherencia ideológica.

“Estos son mis principios pero si no te gustan tengo otros”. Groucho Marx

Y es que “poderoso caballero es don dinero”. Los principios y la ideología se ven superados por el mundano interés.

El votante más común es el rehén. Estos son los que, a pesar de no estar contentos con la opción que suelen elegir, siguen apoyándola por no encontrar alternativa. Inevitablemente para encontrar alternativas hay que buscarlas, leer programas políticos y tener muy claros la prioridad de principios.

Estos votantes tragan (o tragamos) con todo. Solo se ponen a la búsqueda de alternativas cuando se deciden a establecer criterios excluyentes y estos son rebasados por la opción elegida. Todo es susceptible de cambiar, solo hay que ponerse a ello.

A veces, para cambiar el statu quo, el elector debe pasar por la etapa del votante terrorista. Esto implica una bajada en picado del compromiso con la opción que se votaba. El desprecio a esos criterios excluyentes que se barajaban hace que se tenga la obligación moral de intentar cambiar el rumbo. Si esto no se consigue hay que cambiar de opción, aunque la elegida no tenga posibilidad de gobernar. ¿O es mejor anteponer los criterios económicos a los principios que deberían regir nuestro comportamiento?

La mayoría de las veces no se llega a ser un votante apóstol, basta con ser un votante leal. Pero ello requiere que se respeten los criterios considerados líneas rojas…y el voto cristiano en general y católico en particular, debe tenerlos muy claros  y mantenerlos sin importarle el coste a corto plazo.

Si metemos una rana en una olla con agua y la calentamos poco a poco, acabará cocida sin darse cuenta. Así cambiará la sociedad si no reaccionamos!!

Ignoro si este post habrá servido para aclarar cuanto vale un voto católico (extensible a todo el cristianismo). Por si ayuda, os dejo este fragmento de “La Pasión de Cristo” donde Judas vende a Jesucristo (Divina Personalización de los valores cristianos) por 30 doblones de plata.

2 opiniones en “¿Qué vale un voto católico?”

  1. Pues si, vas votando por inercia a los mismos, a pesar de estar en contra con los acuerdos q van tomando y q van en contra de tus principios. Pensamos q es el menos malo y así no cambia nada. No obstante el miedo es libre y tenemos mucho. Te das cuenta q por intereses, no son firmes en las decisiones q interesan al pueblo, más bien, miran por sus intereses y por más captación de votos (clientes) para seguir en su sillón y cobrar cantidades q nada tienen q ver con lo q ofrecen al resto.

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