Los toros y el legado envenenado de Walt Disney

Las corridas de toros son un espectáculo que puede gustarte o no. Pero dado lo inconsistente de los argumentos en contra, parece que hay algo más detrás de esa persecución. La sombra de la nueva sociedad que quieren imponernos es muy alargada.

 El interés de ciertos grupos de poder por imponer su particular visión de la sociedad va más allá de  ideologías políticas; como si de Caballos de Troya se tratara, van introduciendo a sus actores en distintos estamentos sociales y plataformas de decisión, para ir enraizando sibilinamente sus postulados.

Así, tenemos desde la ideología de género que pretende acabar con la biológica dicotomía hombre-mujer, hasta la absurda y engañosa pretensión de otorgar cualidades humanas a los animales.

En esta entrada trataremos de denunciar esto último: La incongruencia instalada en una sociedad débil y urbanita, que confunde el trato debido a las personas con el trato que damos a los animales.

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Terminado el fin de semana en el campo, volvíamos a la ciudad para iniciar una nueva semana laboral. Nuestros hijos tenían entonces 4 y 6 años, es decir, eran libros por escribir cuyas reacciones eran fruto de la espontaneidad natural. Como todos los niños veían repetidamente películas, entre ellas algunas de Disney. En éstas, los animales sustituyen a las personas para una mejor trasmisión de valores a los niños. Sin embargo, las mayoría de las veces, los acaban confundiendo y distorsionando el orden natural. (Hay personas, creciditas ya, que aún siguen creyendo que Bambi lloró cuando mataron a su madre)

Al pasar por el cerrado donde se encontraban los utreros (toros de 3 años), a dos metros de la alambrada que lo separaba del carril por donde transitábamos, varios toros acosaban a un precioso novillo castaño que  intentaba defenderse, con ansiosa desesperación, sin mucho éxito.

Detuve el coche tratando de separarlos tocando la bocina y gritándoles –quien fuere testigo de una pelea de toros, sabe que una pelea fuerte tiene alta probabilidad de acabar con la muerte de algún contendiente-, pero estaban ciegos y sordos con el fragor de la lucha. Aparecían toros de todos los extremos del cerrado. Venían muy rápido , con las cabezas bajas y los ojos enloquecidos; el cuello estirado y la lengua fuera mientras emitían un ensordecedor, cavernario y desgarrador sonido, que más se asemejaba al rugido de la fiera que al reburdeo bovino. Se habían abierto las puertas del infierno.

En un momento dado, tres negros novillos embistieron a la vez al “matón” que antaño lideraba la manada. Suspendiéndolo en el aire le asestaron  varias cornadas mortales y lo dejaron caer a continuación, para que los que llegaban lo remataran en el suelo. El novillo brutalmente agredido,con cornadas externas e internas, no sobrevivió a esa noche. Se había vuelto a producir un cruento episodio de la naturaleza.

Al mirar a mis hijos, estremecidos ante la visión del cruel episodio natural de violencia extrema, me dijeron: “Papá, ya no nos da pena que maten a los toros en las plazas”

Ese día, a mis hijos se les cayó la venda que Walt Disney, con nuestra inocente colaboración, les había puesto en los ojos. Contemplar el resultado del carácter natural del toro bravo, evitó que se convirtieran en bárbaros.

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Bárbaros, históricamente, eran aquellos que no sabían distinguir entre el trato que hay que darle a una persona y el que hay que darle a un animal.

Hemos de saber diferenciar el ser humano – sujeto con intereses– de los animales –que no son sujetos morales por ser capaces de sufrir-. Los animales no tienen intereses, tienen instintos y es por ello que nosotros somos moralmente responsables y ellos no.

Nosotros podemos elegir, por ejemplo, no comer para mantener un peso saludable, para conseguir nuestro interés. Un animal no es sujeto de esa capacidad de elección, es una bestia instintiva.

“La barbarie no consiste en tratar con inhumanidad a los animales, sino en no distinguir el trato que se debe a los humanos y el que puede darse a los animales” Fernando Savater

 

Los derechos básicos pueden gozarlos aquellos seres con capacidad para tener conciencia de su identidad como titular independiente de intereses. Los animales no tienen esta capacidad; es más, carecen de intereses, por lo que intentar otorgarles derechos básicos es una quimera solo explicable por la distorsión de los grupos de presión interesados en construir una sociedad artificial al servicio de su ideología.

Como apunta Fernando Savater en “Tauroética”, “intentar conceder derechos a los animales y plantas es no dejarles ser lo que son”.

Hoy por hoy, en el absurdo, inmoral y urbanita intento de humanizar a los animales, está creciendo la idealización de los mismos y la compasión por lo que les pueda pasar. Sin embargo, en una desvergonzada manifestación de incoherencia, se castra a gatos y perros, se enjaulan pájaros, se sepultan en cajas de cristal a peces…se aliena a las llamadas “mascotas”.

Es curioso que aquellas personas que vociferan mostrando humanitarismo con las bestias, suelen mostrar una desmedida bestialidad con los humanos. Exigen derechos para los animales pero despojan de los mismos al humano no nato; se manifiestan en las puertas de las plazas de toros pero no de las clínicas abortivas; ni se van a Iraq a protestar cuando el estado islámico va a degollar o quemar vivos a seres humanos; denuncian como si les fuera la vida en ello la caza de especies cinegéticas pero permanecen impasibles ante los miles de personas que mueren de hambre.

Es una lástima que todos esos que se pintan de rojo y se desnudan para protestar contra las corridas de toros, no utilicen su tiempo en leer e investigar un poco más. Los “jipis” que estaban el otro día tirados en la calle a la salida de la Plaza de Toros de San Sebastián, tras un cartel que decía “Si quieres sangre córtate las venas”, estarían demasiado ocupados “salvando” a los piojos que corrían por sus endurecidas rastas…

Os dejo este vídeo, fiel reflejo del poderío del rey de la dehesa…

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Si te ha parecido interesante y te cansa la persecución a la que someten a la Fiesta Nacional, difunde en tus redes sociales. Los anti-taurinos lo hacen.

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26 opiniones en “Los toros y el legado envenenado de Walt Disney”

  1. El animalismo procede de (además de intereses económicos) de muchas falsas premisas. La mas brutal de todas ellas es la de la igualdad hombre animal, que la sustentan por el hecho real de la evolución. Sin embargo soslayan los 5 a 7 millones de años y la serie de hechos que determinaron la diferencia insalvable y gigantesca entre ambos. En los comienzos de los estudios del genoma se estableció que apenas un 2 % de este era diferente entre hombres y chimpancés pero, cada vez que avanza la ciencia se encuentran mas diferencias y ese porcentaje se agranda; sobre todo se van encontrando cada vez mas genes o secuencias dentro de los genes, importantísimos para el tamaño, función, interconecciones cerebrales,y muchas mas cualidades exclusivamente humanas que están activos en el hombre pero inactivos en los primates arbóreos. Aunque bastaría la función de un solo gen o una sola secuencia, para generar cambios gigantescos. El tan cacareado “eslabón perdido” o el famoso “soplo divino” está allí, en el genoma.
    Entonces, los apóstoles del animalismo, gente que si ha leído, apelan a millares de personas que no leen, para imponer modas como el mascotismo y la veganía. Es decir aprovechan la ignorancia de muchos, para imponer su visión y con mucho, sus intereses bien financiados.

    1. Estimado Fernando. Ignoro quienes son eso veganos animálistas. Pero te aseguro que como poder fáctico son mucho más débiles que la industria de la carne o los taurinos y ganaderías partidarios del maltrato cruento con muerte de los toros bravos.

      Respecto a la evolución algo he leído. En la actualidad el gorila tiene entre el 97 y el 98% de genes comunes con el sapiens sapiens. Por su parte el chimpancé tiene el 98,9% de genes comunes con el antedicho sapiens sapiens. Creo que los científicos del proyecto Genoma se quedaron cortos en contra de lo que alguno pretende insinuar.

      No sufra porque al fin y al cabo el producto del pensamiento por ahora no forma parte del genoma. Por eso es tan importante documentarse bien.

      Solo terminar que tener un tronco común no iguala. Un chimpancé nunca será un sapiens sapiens. En las guerras entre simios, que están acreditadas no hay nada parecido a las bestialidades de las guerras entre sapiens (los españoles entramos a saco en Roma, está mu bien documentado).

      Las luchas por la posición alfa siendo duras y muy aparatosas no son tan terribles como entre sapiens por la supremacía. Posiblemente se deba a ese retraso de 5 a 7 millones de años que dice. Me gusta pensar que en apenas quinientos años podremos estar tan civilizados como integrados en su medio están los chimpancés. Y desde luego considerando que nadie atribuya a nada una especie de poder sobre otros animales hasta el punto de su maltrato, sufrimiento y muerte por diversión y en aras de un supuesto arte (vaya barbaridad).

  2. Toda la razón , pero la básica es q sin corridas de toros , no existiría la raza toro bravo , ya q no interesa por su valor cárnico , solo para lo q está

    1. Creo que si vas tras la corrida te llevarás una sorpresa. Del toro se aprovecha hasta el rabo. Yo he asistido a subastas del ijar.

      No hablamos de razas ni selecciones. Sólo hablamos de clavar las picas y de matar. Se puede desarrollar un raza magnífica sin necesariamente haya que matarlo ni maltratarlo. Un torero muestra su estilo toreando pero al final vive. De echo permitirá mejorar la raza porque ya tienes probado su valor.

  3. Un poco de cultura general… las fábulas con animales personificando a humanos existen desde hace cientos de años, como las fábulas de Esopo. No culpemos a Walt Disney.

  4. Tal vez la explicación a todo esto sea otra mucho más sencilla.

    Hace años la sociedad estaba mucho más embrutecida y se ha venido considerando normal durante siglos, por ejemplo, la esclavitud, que la Inquisición torturara y matara gente siendo todo un espectáculo a contemplar en la plaza pública, o que la gente fuera a la guerra a matar y morir y se utilizara cualquier medio como la guerra química o la bomba atómica.

    En ese contexto, que se torturara y matara a un animal ya fuera un toro, un lobo o cualquier otro era algo que no removía demasiado las conciencias.

    Pero a día de hoy la cosa ha cambiado. Existe una conciencia colectiva de que torturar y matar es algo que no debe hacerse.
    En primer lugar referido a las personas pero también a los animales.

    No se trata de que exista ningún poder maléfico que quiere imponer la desaparición de ninguna fiesta nacional, simplemente de que se ha producido una evolución en la conciencia social.

    De esta forma, los nietos e incluso hijos de grandes aficionados a la tauromaquia la detestan y en lugar de acudir a ese espectáculo que consideran en muchos casos abominable y a extinguir, prefieren otros de los miles que brindan las posibilidades actuales a través de televisión, Internet o en vivo.

    Y los que acuden a la puerta de la plaza a protestar, punta de lanza de esa concienciación, no son más que la espuma que produce la cerveza que es la sociedad actual.

    Y creo que tengo malas noticias para vosotros, ya que esto ha venido para no irse y el futuro que me parece observar para la tauromaquia con tortura (objetivamente lo es) y muerte es la desaparición o el verse relegada a lugares muy concretos.

    Al tiempo.

    1. Gracias Roko por su aportación. No estoy de acuerdo con usted, entre otras cosas, en que haya evolucionado la conciencia social; no mientras en España siga habiendo más de 100.000 abortos anuales…a lo mejor está involucionando la conciencia social…hacia Hitler y Stalin. Saludos.

      1. Señor Antón. A ver si le entiendo. Porque no somos partidarios de matar toros con crueldad resultamos discípulos de Hitler y Stalin (Musolini y Franco también, porque en especial este último dejo su pabellón tan alto como los otros dos en crueldad, terror y salvajismo).

        Creo que los berberechos salvas criados en cautividad se le han indigestado.

        Respecto a la interrupción voluntaria del embarazo dentro de los plazos legales, es una muestra de evolución hacia mejores cotas de dignidad humana. Bien contrario a esa despreciable tradición de considerar a las mujeres, con independencia de su situación y condición, incubadoras mecánicas al servicio de no se sabe bien que gran valor, visión ciertamente de raza superior tan hitleriana (en estas sandeces el Franco pasaba).

    2. Tortura es tener inmovilizado e indefenso a alguien en infringirle daño, comparar la tortura con la tauromaquia es una falta de respeto para quien ha sido (y ha muerto) torturado. Y por supuesto que esto demuestra su total desconocimiento del tema.

    3. Gracias por sus sensatas y comedidas palabras. Creo que de forma certera sitúa en su contexto una tradición que, como otras, provienen de tiempos más bestiales y amantes de la sangre y la violencia. Tiempos felizmente superados (en mayor medida en otras culturas, y menos en la nuestra). Creo como usted que con el tiempo dejaremos de ser tan bestiales.

    1. Oh Antón. Gracias por tu atenta respuesta. Por aquí (región de Burdeos) un tiempo espléndido. Paté y Bordeaux permiten casi cualquier sublimación. La tierra muy plana y los ríos tan caudalosos dan otra perspectiva a la naturaleza de las urbes. Como siempre la lectura de tu búsqueda septentrional me depara sorpresas.

  5. No hay tradición, ninguna, que en su nombre autorizar a torturar a un ser vivo hasta la muerte, para el disfrute de unos ( lo pongo en duda ) seres humanos. Es así de simple, todo lo demás es poner vestidos de seda a la mona.

      1. Lo leí con mucha atención y precisamente utilicé esa acepción por motivos de educación y respeto a ciertas afirmaciones que en el se vierten.

  6. Digamos que existen dos tipos de cárnicas y de negocios basados en el consumo de carne animal, el negocio que encierra la venta y distribución de alimentos y las multinacionales farmacéuticas y de medicamentos. Soy una persona a la cual no le gusta opinar sin conocer y que puede diferenciar dentro de lo mismo que me gusta injusticia, neutro imparcial y analizador, me gusta informarme antes y no dejarme llevar de falsos mitos. Quien haya ido a ver el toro al campo, conozca su cría, el cuidado que tienen estos animales durante toda su vida y lo compare con la vida y cría de un animal de los que comen muchos de los que luego se meten con el mundo del toro, verá la gran injusticia y falsedad que hay en los grupos animalistas, que de forma visceral, con mucha pasión, pero sin razón, llegan a criminalizar las corridas de toros. Normalmente son gente urbanita que nunca ha pasado un mes en una finca criando toro o cualquier otro animal en libertad o semi-libertad, pero si que consumen animales cómodamente desde la vitrina del super, sin importarle lo más mínimo cómo ha vivido ese animal, como se ha engordado y como ha sido sacrificado. Por supuesto suelen ser del perfil de los que meten la cabeza en el suelo, debajo de su agujero cual avestruz, pues nunca han ido a un matadero, no conocen la cría industrial del ganado de carne de consumo masivo y nunca lo han comparado, dado que si lo hicieran tendrían un problema, ser vencidos por la razón y el ámbito cerebral, que no por lo visceral y pasional, que es lo que les va, pues es mejor creer a pies juntillas una falsa ideología, en este caso la anti-taurina, que molestarse y pasarse un mes en una finca, leerse el cosio, con sus muchos tomos e informarse, conocer a ganaderos, etc y luego irse a conocer una granja de cría masiva de animales para sacrificio y ver como los transportan y los matan en el matadero.

    Respecto al tema económico y de marketing, detrás de esto no es que haya mucho, es que es lo que hay.

    Pacma tiene en la calle preciados de Madrid sus oficinas, una de las calles más caras de europa. Allí por norma general preparan sus manifestaciones de poca asistencia publica pero muy bien cubiertas por la prensa, sensacionalista o no.

    Según recoge Ángel Berlanga en el nº 1.986 de la revista Aplausos, y en base a las investigaciones de Sánchez de la Cruz, en la financiación de la lucha contra la tauromaquia destacan 4 grandes organizaciones:

    – CAS Internacional (Comité Anti Stierenvechten), con sede en Holanda y un presupuesto aproximado de 1,14 millones de euros en los últimos cinco años.
    – HSI (Humane Society International), con sede en EEUU y un presupuesto de 183 millones de dólares al año.
    – LACS (League Against Animal Cruelty), con sede en Gran Bretaña, un presupuesto de 3,4 millones de euros anuales, 40 trabajadores a tiempo completo y más de 100 colaboradores.
    – Y WSPA (World Society for the Protection of Animals), también con sede en Gran Bretaña, con 39 millones de euros al año como presupuesto y con 225 trabajadores a tiempo completo.

    ¡Han visto un gran filón! La ignorancia de estas personas sobre la cría animal y la sensiblería barata hacen un campo de cultivo tremendo para taner un ejercito de personas que por norma general tienen todos el mismo perfil.

    Se sabe, igualmente, que sólo la organización animalista PETA mueve en EEUU más de 50 millones de dólares anuales.

    Tras conseguir acceder a la Memoria Financiera 2013 de CAS Internacional, la plataforma La Economía del Toro descubrió en qué emplea el dinero esta organización. De los 245.000 euros de ingresos en 2013, dedicó 228.000 a actividades antitaurinas. Es decir, más del 93% de su presupuesto. De ese dinero, 23.000 euros fueron destinados a campañas y promociones antitaurinas; 59.000 euros a propaganda antitaurina; 2.000 euros a manifestaciones; 33.000 euros fueron empleados en concepto de lobby político y legislativo, para ejercer presión a los gobernantes y legisladores; 5.000 euros destinados a publicaciones periódicas enviadas a través de email –newsletter-; 23.000 euros a ejercer boicots comerciales y turísticos contra el espectáculo taurino internacionalmente; 105.000 euros destinados a pagar el sueldo de los propios integrantes de la organización; y 25.500 euros a campañas para la captación de donantes de herencias para la causa animalista.

  7. A mí me encantan las corridas de toros y no me siento por ello ni cruel ni retrógrado ni progresista. Comprendo que haya gente a la que no le gusten y, por ejemplo, en mi familia estamos divididos por mitad. A mi hija mayor le gustan y a mi mujer y mi hija pequeña le aburren. Me parece que lo mejor es que quienes quieran, puedan disfrutar de la lidia y quienes no quieran que se distraigan de otra manera. Lo que no me gusta nada es que los anti-taurinos protesten por su existencia. Puedo entender que les moleste el apoyo de las instituciones públicas a los toros. Sin embargo también se subvencionan otras manifestaciones culturales que a mí no me agradan y no por ello voy a la salida de las mismas a insultar o protestar.
    La libertad es un bien precioso que debemos siempre proteger. Ahora bien, el que abusando de ella ofende a quienes libremente vamos a los toros, no merece llamarse progresista. Es un tonto o un amargado.

  8. Felicidades Antón por la fertilidad de tu blog.
    En referencia al tema del trato a los animales, coincido contigo en la idea del respeto al “tálos” o naturaleza de cada individuo, no necesariamente a su especie o incluso a su circunstancias). Al hilo de lo que comentas sobre las peleas entre animales (toros), también tengo una larga tradición familiar campera y recuerdo que, defendiendo la labor de los perros en las ganaderías en general, se argumentaba que estos, en caso de peleas, siempre atacaban al más débil, lo cual incitaba definitivamente a este a huir declinando la batalla y dando por vencedor al contrincante. Esto es su “telos” que podrá ser moral o no, pero es el suyo.
    Esta discusión es de siempre y nada mejor que remontarnos a Aristóteles. Recomiendo la lectura del articulo cuyo enlace incluyo: ARISTÓTELES Y LA CONSIDERACIÓN MORAL DE LOS ANIMALES http://www.usc.es/revistas/index.php/telos/article/download/283/249).

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