Sensaciones Taurinas

Convertir problemas en oportunidades, ampliando nuestra capacidad de resistencia, nos permite superar pandemias y persecuciones. De esta saldremos más fuertes si realmente somos proactivos.

Año perdido en la Fiesta Brava para regocijo de urbanitas pusilánimes y relativistas…o quizás no tan perdido. Continuar leyendo «Sensaciones Taurinas»

El toro bravo y el dolor.

Es esperanzador ver surgir iniciativas para revitalizar la Fiesta Nacional e intentar adaptarla a un público -más joven y moderno- que la tiene que elegir entre otras muchas opciones ocio. Y por fin, también la iniciativa de un partido político para defenderla sin complejos, ha hecho que otros incluyan en sus programas medidas para conservar esta tradición tan española.

“Renovarse o morir”. Esta máxima, aplicada comercialmente a cualquier producto de éxito que pretenda mantenerse en el mercado por largos periodos, debemos aplicarla a una de nuestras tradiciones más arraigadas: La Fiesta Nacional. Continuar leyendo «El toro bravo y el dolor.»

El Marqués, la montería y la violencia de género.

No podía imaginar el Marqués de Traspalmera, que votar lo de siempre, favorecería la situación kafkiana en la que se vio envuelto en la época de monterías. Pero de aquellos barros, estos lodos.

Robustiana nació en el seno de una familia latifundista del sur de España. Su carácter, decidido e independiente, la llevó a dejar la práctica de la veterinaria, reminiscencias de su crianza vinculada al mundo rural, para estudiar un MBA y dedicarse al mundo de la energía. Tan energético como que, tras salir de su trabajo en una multinacional, dedicaba más de dos horas diarias al gimnasio. Con cinco hijos en edad colegial (en cada uno de sus embarazos trabajó hasta el día previo al alumbramiento) lo llevaba todo para adelante y le gustaba sacudirse determinados convencionalismos sociales.

La montería

Ese día se cazaba la finca familiar de montería. Como venía haciendo desde que era mocita, Robustiana entraría con las rehalas por el monte, mientras su marido, el Marqués de Traspalmera, ocuparía un puesto de traviesa para ir introduciendo en el arte venatorio a sus dos vástagos mayores. Traspalmera utilizaría a sus «hijos-porteadores» para trasladar al puesto la gran variedad de viandas y vinos que le amenizarían el “duro” día de caza.

Noé, el cuarto de los hijos de los Traspalmera, acompañaría a su madre Robustiana a romper monte, mientras los perros de las rehalas registraban umbrías y solanas para levantar los venados, muflones y jabalíes que se protegían entre sus jaras y lentiscos. Noé era un animalista particular, pues comprendía perfectamente la diferencia entre animal doméstico y uno silvestre, y la función que cada uno debía cumplir en el orden natural.

Ese día irían con la rehala de Juan “El Pelliza”, cuyos perros pegaban a los cochinos como si no hubiera un mañana. Si se presentaba la ocasión, Juan permitiría a Noé entrar a cuchillo a algún cochinete que tuvieran bien cogido los perros.

El día se presentó con ese viento que hace confundir el movimiento de la espesura del monte con el de la res en su huida, lo que invitaba a redoblar la atención para que la caza no sorprendiera al montero en su postura. Del mismo modo, las reses levantadas por los perros podían sorprender a los perreros en sus carreras.

Bien entrada la montería, en una zona sucia de monte, Robustiana se encontraba aleccionando al joven Noé en presencia de “El Pelliza”:

Noé, si vemos que se levanta un venado y viene hacia nosotros, nos pegamos al tronco de un árbol o nos tiramos al suelo, que estos vienen ciegos en su huida y nos pueden arrollar

Premonitorio. En aquel instante un venado saltaba un gran lentisco que tenía Robustiana a su espalda y le caía encima pateándola en el fragor de la huida. Cayó la esposa de Traspalmera a plomo, sin conocimiento, mientras su hijo Noé y “El Pelliza” contemplaban espantados la escena.

Auxilio, auxilio!!” gritaba el pequeño Noé en la inmensidad de la sierra. “El Pelliza”, más puesto en estos lares, trataba de encontrar cobertura para la emisora a fin de solicitar ayuda a otros perreros y la guardería de la finca.

Mamá, mamá!!!” exclamaba Noé mientras trataba de reanimar a Robustiana. La dura ejecutiva, forjada en negociaciones de alto nivel, entreabrió un momento los ojos y preguntó a su asustado hijo: “¿Tú quíen eres??”

Se fastidió el tapeo

Traspalmera, mientras sacaba un catavino del estuche de cuero, sobre el que estaba grabada a fuego la corona del marquesado, se sorprendió al ver como se detenía la pick-up del guarda en su puesto.

Señor marqués…su esposa…un venado…volando…!!!

Comprendiendo la gravedad del asunto y con innata diligencia, Traspalmera enfundó el rifle para no dejarlo abandonado en el campo y corrió junto a su esposa que lo necesitaba. Los niños-porteadores se encargarían de recoger el resto del “campamento” al finalizar la montería.

Directo a la boca del lobo

Camino al hospital más cercano, a más de una hora de camino, Robustiana repetía una y otra vez, “no llego, no llego”. Con la cara negra del derrame, el lugar del impacto se le había inflamado hasta alcanzar el doble de su tamaño normal, presentando un aspecto dantesco.

Los recibió en Urgencias una joven y oronda doctora con el pelo corto azul añil.

¿Qué ha pasado?”, preguntó al ver el lamentable estado de Robustiana.

Un venado la ha arrollado” contestó Traspalmera sin dejar hablar a su machacada y seminconsciente mujer.

Acompañar y no dejar hablar a la mujer, es una de las causas que el protocolo de Violencia de Género de la Comunidad establece como sospechosas.

La coloreada doctora, fiel discípula de #Metoo, y cuyo musical tono de llamada del móvil sonaba “ Y la culpa no fue mía ni donde estaba ni cómo vestía”, adopto la protocolaria actitud de alerta y pensó:

La trae hecha un cisco, no la deja hablar y dice…que ha sido un venado!!! Creo que el venado es el… será cabrón el tío!!!

Avisó a la Policía para que acompañaran al Marqués mientras a su esposa le realizaban todo tipo de pruebas y la sometían a un tercer grado, a ver si confesaba lo que la creativa doctora había imaginado.

Traspalmera, que en las últimas elecciones había votado «lo de siempre» (sin caer en que ya no era lo de antes) empezó a preocuparse con la mirada despectiva de la joven doctora activista y la sequedad de los agentes de la autoridad ante los chascarillos que utilizaba para intentar quitar hierro al asunto. En ese momento un pensamiento le heló la sangre:

Tendría guasa, con lo preocupado que estoy, que esta tipa pensara que yo he hecho eso a Robus!!!…. se nota que no la conoce!!!

A su espalda sonó la voz de un agente que lo miraba muy serio:

Caballero, permanecerá en este cuarto custodiado hasta que su esposa se encuentre en condiciones de relatar lo ocurrido. La historia del venado no es muy creíble y la doctora ha catalogado esta como Situación Objetiva de Riesgo” .

Traspalmera, desolado ante tal despropósito, se dejó caer sobre el duro asiento de hospital y empezó a reflexionar sobre el sentido de su último voto.

En ese momento sonó el tono de llamada del móvil de Traspalmera, la Marcha Real

Hable!!” ordenó el Marqués al celular.

Papá soy Noé. ¿Cómo está mamá?

Bien, hijo, la están ayudando mucho

¿Y tú?” preguntó Noé.

Yo…reflexionando, hijo, reflexionando

Recortadores: sangre fría,corazón caliente.

La tradición es el pegamento que mantiene unida la rica diversidad nacional. Si nos la arrebatan se debilita la unión. Los festejos populares enraízan en lo más profundo del fértil suelo patrio y por eso hay colectivos empeñados en acabar con ellos. En la guerra cultural en la que estamos inmersos,¡¡las tradiciones ni tocarlas!!

Sirva este artículo como homenaje y reconocimiento a unos toreros que no están suficientemente valorados en la tauromaquia actual. Hombres y mujeres que arriesgan todo a unas suertes tan antiguas como espectaculares, en la que el torero y el bruto miden su pericia de poder a poder, a cuerpo limpio, con la única ayuda de su arrojo y horas de entrenamiento, para poder burlar a una bestia de más de 500 kilos. Continuar leyendo «Recortadores: sangre fría,corazón caliente.»

Cristianismo frente a Marxismo Cultural. La Contrarrevolución.

Roger D., activista católico, me remitió un artículo que le había enviado un ex-profesor de la Escuela de Negocios IESE. El artículo deconstruía muy bien la trama urdida por los amantes de lo políticamente correcto para transformar la sociedad cristiana en un nuevo orden y me dio pié a comentar este hecho que, muchas veces, pasa desapercibido.

Cuando en 1923 nacía en Frankfurt el Instituto de Investigación Social, el cristianismo no era consciente de la amenaza que se cernía sobre sus sólidos pilares. Este “Think Tank” de la ingeniería social se convertiría en el mayor enemigo de la cristiandad del último siglo y, aún hoy, continua tratando de destrozar todos aquellos valores sobre los que se cimenta la civilización occidental. La bestia tiene un nombre: Marxismo cultural. Su precursora, la Escuela de Frankfurt. Continuar leyendo «Cristianismo frente a Marxismo Cultural. La Contrarrevolución.»

Los toros y el legado envenenado de Walt Disney

Las corridas de toros son un espectáculo que puede gustarte o no. Pero dado lo inconsistente de los argumentos en contra, parece que hay algo más detrás de esa persecución. La sombra de la nueva sociedad que quieren imponernos es muy alargada.

 El interés de ciertos grupos de poder por imponer su particular visión de la sociedad va más allá de  ideologías políticas; como si de Caballos de Troya se tratara, van introduciendo a sus actores en distintos estamentos sociales y plataformas de decisión, para ir enraizando sibilinamente sus postulados. Continuar leyendo «Los toros y el legado envenenado de Walt Disney»