Activismo socialcristiano. ¿Que aporto yo?

Resulta duro darnos cuenta de la falta de compromiso de nuestra vida cristiana. Esta omisión de funciones deja expedito el camino del mal. ¿Intentaremos hacer algo para evitarlo?

En el Núcleo de Vida Cristiana de este mes estuvimos tratando el tema de las asociaciones cívicas. Concretamente abordamos el tema de la asociación cívico política “El Yunque”. Esta controvertida asociación, nacida en un estado mejicano dominado por la masonería en los años 50, tiene su reproducción en España desde la transición.

Tras una exposición en la que quedó claro que el fin último (al menos en teoría) era instaurar el Reino de Cristo en la tierra, pasamos a un acalorado debate sobre los métodos empleados.

Al margen de las consideraciones sobre los métodos de actuación que utilizan, la conclusión más clara a la que llegamos fue que los católicos españoles no estamos demasiado comprometidos con la práctica de la doctrina ni, lo que es más preocupante, con su propagación y defensa.

El cristiano de salón.

A menudo pensamos que nuestra vida espiritual es suficientemente activa por el hecho de ir a misa los domingos y fiestas de guardar, y por protestar airadamente sobre cuestiones que atentan contra la doctrina. Pero estas desavenencias las expresamos siempre en círculos donde los componentes piensan mayoritariamente como nosotros. Si surge alguna voz discordante que amenace la opinión dominante nos refugiamos en la fuerza de la mayoría, sintiéndonos así a resguardo de razonamientos que nuestra pereza formativa no sea capaz de rebatir.

Así, a nuestra falta de compromiso fruto de la comodidad, se une el déficit de una formación religiosa estancada en nuestro período escolar.

Vamos a misa los domingos, rezamos antes de acostarnos, enseñamos a nuestros hijos el “Jesusito de mi vida” y creemos que con eso es suficiente, que ya vendrán otros a “batirse el cobre” para que sigamos pudiendo “celebrar la Nochebuena”.

“… asistimos también al deslizamiento progresivo de muchos cristianos hacia una especie de privatización de la religiosidad, que tiene luego escasas repercusiones en la vida pública. Es lo que podríamos llamar la religiosidad vergonzante o medrosa”(Arzobispo de Sevilla.)

A menudo los cristianos nos pasamos la vida arrastrándonos por la oscura senda de la mediocridad normativa que supone “cumplir” sin más. Otras veces, bien porque descubrimos un camino que nos despierta la inquietud o porque nos damos cuenta de que somos nosotros los que tenemos que sacarnos las castañas del fuego, nos preguntamos: ¿Qué puedo hacer yo si apenas tengo tiempo de trabajar para sacar mi familia adelante? ¿qué,si no ocupo puestos relevantes de vértice ni tengo influencia en los medios de comunicación?¿no es suficiente con votar al partido menos malo?¿ acaso no existe una autoridad eclesiástica que debe velar por todo esto?…y  nos olvidamos de que la Iglesia somos todos.

“Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada” Edmund Burke

Si tenemos inquietud, hay muchas vías para poder aportar nuestro grano de arena.

¿Afiliarnos a un partido político?

El escenario político a nivel nacional no ofrece opciones válidas para trabajar por el cristianismo. Las barreras de entrada para posicionarse en los partidos son tales que desaniman al más persistente. En los dos grandes partidos nacionales tenemos personas que intentan luchar por los valores cristianos y personas que son sus mayores enemigos. Sin ir más lejos, la máxima valedora de la ideología de género (tremenda amenaza para la comunidad cristiana) en la comunidad de Madrid pertenece al partido “conservador”. En Madrid existen y se presentan a nivel municipal y autonómico partidos social cristianos con posibilidades reales de obtener representación, que suponen una barrera contra este tipo de amenazas.

La transformación por vía política, se ha de hacer desde abajo, desde los cimientos que representan las concejalías. Un cristiano debe plantearse muy seriamente a quien debe votar, huyendo de excusas y relativismos. Debe tener muy claro qué criterios son los principales que tendrá que atender a la hora de tomar la decisión y tiene la obligación de conocer el programa político de la opción que va a elegir: de no ser así puede pasarnos lo que a muchos cristianos madrileños: se han convertido en colaboradores involuntarios de la implantación del adoctrinamiento de ideología de género en los colegios.

Redes sociales.

Otra opción para activarnos en los postulados social cristianos es aprovechar la potencia de comunicación que nos brindan las redes sociales.

Seguir cuentas de organizaciones cívicas y religiosas y compartir sus publicaciones en Facebook; difundir tuits de personas relevantes y de contrastada solvencia que nos ayuden a posicionarnos en los temas de actualidad; hacer seguimiento de informes que puedan fortalecer nuestros conocimientos desde el prisma del humanismo cristiano…

Si lo hacen los seguidores de Pablo Iglesias (PODEMOS) o Pedro Sánchez, ¿Por qué no vamos a hacerlo los seguidores de Cristo? ¿Acaso están más comprometidos ellos con su causa que nosotros con la nuestra?

Clubes juveniles, asociaciones escolares, peregrinaciones, comedores sociales…

Hoy se nos presentan multitud de oportunidades para poder comprometernos, solo hay que ponerse manos a la obra. La suma de lo que cada uno podamos aportar tiene más fuerza de lo que podemos imaginar, pero solo desde una posición de servicio y compromiso seremos capaces de lograrlo.

Siete millones de católicos acuden a misa semanalmente. No hay ningún líder en España que sea capaz de convocar tantos seguidores de forma periódica. Solo Cristo. Sin embargo, toda esa Iglesia Militante no está siendo un retén para la instauración de políticas y costumbres lesivas para los valores del humanismo cristiano, y no lo está siendo por el relativismo que aplicamos a nuestras decisiones y la apatía que demostramos a la hora de movilizarnos.

Pongamos cada uno nuestro grano de arena.

No hacen falta grandes héroes ni organizaciones al margen de la Autoridad Eclesiástica para convertirnos en un verdadero obstáculo ante la implantación de la ideología que quiere imponernos el Nuevo Orden Mundial. Sería suficiente con que cada uno de nosotros seamos conscientes de la importancia que tiene ser coherentes con los principios cristianos; introducir pequeños cambios en nuestra cotidianidad que se sumen a la aportación de valor de nuestro círculo inmediato; comprometernos con un activismo social cristiano que sea un digno oponente de las ideas progresistas que representan los señores del Nuevo Orden Mundial y del comunismo representado por esa nueva horda de desencantados.

“… no escondan la luz de su fe debajo del celemín por miedo, por pusilanimidad o por cálculos humanos, por temor a perder ventajas en la vida social. Poned vuestra luz sobre el candelero para que alumbre a todos, cercanos y lejanos.  Contáis para ello con la compañía del Señor, que nunca deja solos a los evangelizadores.”  (J.J. Asenjo .Arzobispo de Sevilla)

Tenemos que darnos cuenta que no es suficiente con el estricto cumplimiento normativo y subir ese escalón que nos sitúe en el escenario donde hoy se está decidiendo hacia donde caminará esta sociedad en los próximos lustros. Apliquémonos el refrán “A Dios rogando y con el mazo dando”…y no olvidemos que no estamos solos.

14 opiniones en “Activismo socialcristiano. ¿Que aporto yo?”

  1. Antón, como siempre brillante. Tus reflexiones nos acercan a lo que verdaderamente es importante, a lo que contribuye a hacer grandes a las personas. Un gusto contar con voces que transmitan. Gracias

    1. Gracias a ti,Rocío. Creo que cambiar poco a poco nuestros hábitos y “salir de las catacumbas” donde nos tienen encerrados los seguidores de lo políticamente correcto, es la forma de que no nos marginen cada vez más y nos podamos sacudir los complejos.Saludos.

  2. Magnífico post, Antón. pero sin tratar de escurrir el bulto ni disculpar mi “inacción” creo que durante
    mucho tiempo, los cristianos (incluidas las instituciones y los propios sacerdotes) hemos sido tibios y acomplejados, y hemos preferido ser “políticamente correctos” antes que exponer públicamente y claramente que hay opciones políticas que son inaceptables para los cristianos. Andalucía, posiblemente la región con mayor expresividad religiosa es el vivo ejemplo de lo que digo.
    Por tanto, creo que hay que abandonar el todo vale y (principalmente desde los “púlpitos”) hacer una valiente y clara manifestación de que la religiosidad está ligada a nuestros actos, decisiones y manifestaciones diarias.
    Un abrazo

    1. Tienes toda la razón. Es increíble como opciones políticas relativizan lo realmente importante para conseguir otros objetivos.En cuanto a los púlpitos, la separación Iglesia-Estado no debe ser impedimento para que la Iglesia manifieste a todos sus componentes sus posturas respecto a diversos temas y quienes los apoyan. Es más, creo que es obligación de la Iglesia manifestarse para evitar que “las ovejas nos salgamos de la verea”. Un abrazo.

  3. Gran artículo Antón. Viene bien pararse a pensar y reflexionar sobre estos asuntos en el mundo que vivimos hoy en día de prisas y estrés. Un saludo.

  4. Anton gracias por ayudarnos a reflexionar en la misión que TODOS los católicos tenemos por cambiar nuestra cultura actual. Sin duda si queremos ser felices es necesario vivir y proponer vivir de acuerdo al Evangelio. No nos cansemos de hacer el bien dando lo mejor en las diversas misiones confiadas por Dios!

  5. Enhorabuena Antón. Has dado en la diana, como siempre, y me has hecho sonrojar como cristiano “de base”. ¡Qué magnífico tesoro desperdiciado desde esa perspectiva son las Hermandades, sobre todo las andaluzas! Y (sin pretender echar toda la culpa a ” los curas”) ¿qué pasa con los “púlpitos”?
    Un abrazo.

    1. Muy cierto. La Iglesia no comparte sus métodos. Exige mayor transparencia para que se convierta en una tendencia más que ayude a tirar del carro. Ya lo dejaron claro los Obispos de Toledo y Getafe. Saludos.

  6. Ayer mismo comenté en otro de tus post (“Maledicencias…) el daño tan grande que hacen algunos con sus habladurías y con dar por ciertas ciertas murmuraciones (valga la redundancia). Me alegro mucho de haber leído este artículo después. Y me alegro de ver al P. Borja LC, amigo de mi hermana Paloma (si no me equivoco) por aquí.

    Cuando las murmuraciones llegan a tal grado que generan gran confusión entre una población, es lógico que los pastores de esa localidad pidan a su pueblo que sean prudentes y, por si acaso, se mantengan alerta respecto al sujeto sobre el que se murmura. La pena es que una cosa es eso y otra, bien distinta, es que no se pida prudencia también frente a los murmuradores. Pero, que en una localidad haya ocurrido algo así, no significa que haya que dar por válido esas murmuraciones. Más aún cuando el resto del mundo no lo ha hecho. Pero claro, ocurre que los murmuradores no se conforman con eso y tratan de extender sus telas de araña a ver a cuánta más gente les sea posible ni cuántas buenas obras caigan por el camino. Siempre habrá ingenuos que caigan en sus redes y continúen agrandando el rumor.

    Por supuesto, hay cosas que desconozco, pero lo que si sé a ciencia cierta es que jamás ese supuesto “grupo” del que hablas al principio (al que algunos califican, incluso, de secta satánica) se ha puesto en contacto conmigo para nada, ni conozco absolutamente a nadie que diga pertenecer a él; sin embargo, aparezco públicamente en la “lista negra” de sus colaboradores. ¡Tiene tela! Y todo porque a algunos listillos les ha dado por identificar a una de las pocas asociaciones civiles que llevan años luchando por eso mismo de lo que hablas, y que es tan necesario, con el tal “grupo”, y un montón ‘buenas personas’ siguen haciéndose eco de eso ‘sin darse cuenta’ (ojalá) del daño que están haciendo a la sociedad española en general, y a muchos de nosotros, en particular.

    Ahora no puedo continuar, pero seguiremos hablando de esto en otro momento, si Dios quiere.

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